El placentero vino que cada temporada madura en las bodegas proviene, como las flores a las que va a acompañar en este presente, de la misma tierra de la que todo proviene, y del mismo cielo e idéntica luz que las hace florecer.
A través del paladar, el vino acaricia el corazón y lo enciende; las flores, por medio de la vista y el olfato. Así, ambos aliados se conjuran para ofrecer un regalo que simboliza la alegría de vivir y la plenitud de los sentidos.
1 Rosa roja preservada en estuche
Caja de bombones
12 Rosas blancas
18 rosas rojas
Osito de peluche rosa
Anthurium pink explosion
24 rosas rosas
24 rosas rojas
24 rosas rojas naranjas y amarillas
Jarrón de vidrio