cuidado de la orquidea

Las orquídeas son sinónimo de elegancia en cualquier lugar del planeta y aunque parecieran ser flores frías y para algunas “sin encanto”, las orquídeas se han ido convirtiendo en las flores más caras y buscadas por miles de personas en el mundo.

Cuándo buscamos comprar orquídeas en floristerías, lo primero que tenemos que saber es que tipo de orquídeas podrían encajar en nuestra casa. Estas orquídeas de interior, se llaman epifitas. Este tipo de orquídeas deben tener algunos cuidados especiales como por ejemplo, poca humedad (ya que no les gusta vivir en encharcamientos) y muy pocos fertilizantes.

 

Cuáles son los cuidados específicos para las orquídeas de interior

El sustrato es una de las cosas más importantes para tu orquídea

Siempre que lleves una orquídea a casa y la vayas a pasar a la maceta en la que vivirá, debes limpiar el cepellón y quitar los sobrantes de madera o cualquier otra que tenga para que la planta pueda respirar bien por medio del sustrato.

 

En qué casos debes trasplantar una orquídea

La primera vez que la llevas a casa, es importante que la pases a la maceta en la que vivirá. Después de ese momento solo debes cambiarla en estos tres casos

  1. Cuando la orquídea de interior haya crecido demasiado y ya no encaje en esa maceta
  2. Cuando notemos que el sustrato está muy viejo o podrido. También cuando esté demasiado pegado, ya que esto hará que la orquídea no pueda respirar.
  3. Cuando notemos que se ha infectado de parásitos.

 

La luz es importante para las orquídeas

La luz es algo muy importante para las orquídeas; sin embargo, no se debe dejar que les de la luz de forma directa porque podría estropearlas rápidamente. La forma ideal de dejar que les de la luz sin que las dañe es ponerlas en una repisa en un lateral de la ventana. Si no le da la cantidad de luz que la orquídea necesita, es muy probable que dicha orquídea no florezca y perderá su belleza.

 

 

No abuses del agua en las orquídeas

Por mucho calor que haga o tú sientas que tienes más sed que de costumbre, no riegues las orquídeas de forma frecuente, ya que ellas no toleran bien las grandes cantidades de agua. Esto no quiere decir que tengan que estar secas o no regalar durante meses de hecho, las orquídeas adoran la humedad, pero no pueden soportar el agua que se queda estancada y las acaba matando.

 

Cómo se deben regar correctamente

Si te preguntas donde comprar plantas de este tipo, el mejor lugar es una buena floristería y ahí podrás preguntar qué tipo de riego lleva la orquídea que quieres llevarte. Sin embargo, estos son algunos consejos que se deben seguir en todas las orquídeas

  1. Se debe poner agua baja en minerales y siempre embotellada, si se le pone agua del gripo, podría estropearla porque es demasiado dura.
  2. Si quieres regar tu orquídea porque sientes que el clima está demasiado seco, debes hacerlo siempre con un pulverizador, y humedece la tierra muy poco.
  3. Si tienes un poco de miedo a pasarte con el riego, una buena idea para que absorba el sobrante es colocar bolitas de arcilla en la zona inferior de la maceta. Las bolitas de arcilla se irán humedeciendo y guardarán el agua, lo que hará que la planta se encuentre en perfecto estado.

 

El lugar en el que vives es importante

Si vives en un lugar que tiene las estaciones del año muy marcadas, debes tener mucho cuidado con tu orquídea de interior, y que no tienen suficiente capacidad para resistir el frio de muchos lugares.

A la hora de decidir dónde comprar plantas, asegúrate que ellos puedan decirte qué tipo de orquídea estás comprando exactamente y qué tipo de orquídea aguantará mejor el frio.

 

 

Cuando se cae la flor

Una vez que la flor de tu orquídea se ha caído, debes comenzar a poder tu orquídea. Para poder cortarla de la forma adecuada, lo primero que debes hacer es ir podando las varas desde la base. Esto hará que la orquídea este sana cuando las flores vuelvan a brotar de nuevo.

 

Las hojas de la orquídea, ¿qué debes conocer?

A la hora de ver si las hojas de tu orquídea están sanas, la mejor forma es viendo sus hojas. Cuando una orquídea está sana y se siente fuerte, sus hojas se ven de colores muy brillantes y llamativos. Si la hoja de la orquídea se torna de un color verduzco, esto nos indica que debemos ponerla en un lugar en el que le pueda dar la luz más directa. Si por el contrario, notamos que las hojas de nuestra orquídea se comienzan a tornar de un color rojizo, entonces nos indica que tienen demasiada luz y debemos quitarlas de ese lugar de forma inmediata.

Por último, si la mirar sus hojas, vemos manchas negras, esto nos dice que la orquídea ha sido ya dañada por el sol.

 

No tales tu orquídea

Muchas personas con orquídeas, deciden quitarle los tallos cada dos meses con el fin de renovar su orquídea. Esto no se debe hacer ya que los tallos solamente deben ser quitados si la orquídea está seca.

 

Dura una larga vida

Si sigues los consejos de este post y las cuidas de la forma correcta, una orquídea puede llegar a durar hasta 20 años.

Si ya tienes una orquídea, no esperes que se vaya estropeando. Desde que notes el primer signo de deterioro apresúrate y cámbiala de lugar para que no la pierdas. Las orquídeas son muy sensibles y te puedes dar cuenta rápidamente de que algo no está bien en ese lugar porque se comienzan a poner mucho más feas y pierden su brillo.

 

¡Les gusta el vino!

Las orquídeas son amantes de los taninos por lo que si tienes una botella de vino tinto en casa, colócales en la base el corcho en trocitos ¡verás que diferencia!

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